Familias acolledoras

Web oficial de acogimiento familiar de Cruz Roja en Galicia.
Un programa de la Xunta de Galicia

El acogimiento familiar

En la Ley 26/2015 del Sistema de Protección a la Infancia y la Adolescencia y en el marco legislativo que desarrollaron las respectivas Comunidades Autónomas, se reconoce la figura del Acogimiento Familiar como un recurso de protección a la infancia. En el artículo 173 del Código Civil se señala que el acogimiento familiar produce la plena participación del menor en la vida de la familia e impone la obligación de velar por él/ella, tenerlo en su compañía, alimentarlo, educarlo y procurarle una formación integral.

¿Qué es el acogimiento familiar?

Es un recurso de protección temporal y revocable, orientado al cuidado de un menor que se encuentra privado de una adecuada atención por su familia (aunque sea circunstancialmente) y consiste en confiar su cuidado a una persona o familia que reúna las condiciones personales, educativas y materiales necesarias para proporcionarle una vida familiar.

Existen diferentes formas de acogimiento:

  1. Los acogimientos en familia extensa, cuando un niño, niña o adolescente es acogido por alguien de su familia (abuelos, tíos, etc.). Para más información y tramitación: oficinas del Servicio de Protección de Menores da Xunta de Galicia (ver aquí).
  2. Los acogimientos de hecho, en los que la familia delega de forma espontánea la guarda de sus hijos, mientras duran las circunstancias que les impiden hacerlo ellos (a vecinos, amigos, etc.). Para más información y tramitación: oficinas del Servicio de Protección de Menores de la Xunta de Galicia (ver aquí).
  3. Los acogimientos en familia ajena, se dan cuando las personas que acogen no tienen ningún vínculo familiar con el niño o niña y se comprometen solidariamente a ayudar a mejorar la situación de los menores de nuestro entorno. Cruz Roja colabora con la Xunta de Galicia en la protección a la infancia, gestionando el Programa de Familias Acogedoras, con el objetivo de facilitar un ambiente familiar normalizado a los niños y niñas que están en situación de riesgo, desamparo o desprotección social, mientras desde los equipos de menores y servicios sociales se interviene con su familia biológica.
  4. Los acogimientos preadoptivos. Aunque recibe este nombre, en realidad no es un acogimiento, es la primera fase de una adopción.

Aspectos clave en el acogimiento en familia ajena

Para dar respuesta a las necesidades de los menores que sufren desprotección, las familias acogedoras aportan una forma de cuidado temporal y alternativo que posibilita a los niños y niñas que se ven separados de sus entornos familiares, una vida familiar natural en la que crecer, aprender y recibir el cariño que los ayude a compensar y reparar los daños vividos. 

El acogimiento no es una adopción

Es muy importante no confundir el acogimiento familiar con la adopción, ya que esta integra al menor en una nueva familia que substituye a la de origen, mientras que el acogimiento es una situación de apoyo temporal con un comienzo y un final previsto de antemano. Además, las personas acogedoras no pretenden substituir a la familia por lo que, siempre que sea posible y beneficioso, se potenciarán los contactos de los niños con ella.

La temporalidad

Todos los acogimientos familiares tienen una duración determinada, en función de las necesidades y de la problemática que motivó la salida del menor de su casa. Pueden ser estancias breves o más prolongadas en el tiempo. Así hablamos de acogimientos temporales, en los que el retorno del niño o niña con su familia se prevé a corto plazo y, si no es posible retornar, se decidirá una medida más estable (por ejemplo, adopción). Cuando la duración del acogimiento va a ser a largo plazo, hablamos de acogimientos permanentes, más estables debido a que se prevé difícil el retorno con su familia, aunque siguen los vínculos con ellos.

El contacto con la familia de los niños y niñas

El objetivo final de cualquier acogimiento familiar es el retorno del menor con su familia, una vez que fueron superadas las situaciones que determinaron la separación. Por lo tanto, durante el acogimiento existen contactos (visitas, llamadas, etc.) entre el niño, niña y su familia, para que no se pierdan los vínculos afectivos.

La búsqueda del interés del menor

Cada acogimiento familiar procura dar la respuesta más ajustada a cada niño, niña y adolescente teniendo siempre presentes sus características y necesidades: que permanezca en su localidad, en su colegio, en su grupo de amigos, que mantenga el contacto con su familia, etc. De todas las soluciones, siempre se va a procurar la que más beneficie al menor, que con su historia personal y familiar, tendrá una situación única y especial.

Modalidades de Acogimiento en familia ajena

Según el tipo de convivencia que se establezca, podemos hablar de:

Acogimientos de convivencia plena

Los niños y niñas conviven con la familia durante la totalidad del día (son los más habituales) y comienzan paulatinamente.

Acogimientos de día

Cuando el niño o niña solo pasa una parte del día con la familia acogedora, que se complementa con la suya.

Acogimientos de fin de semana y vacaciones

La convivencia con los acogedores se produce solamente en estos períodos y se da con frecuencia para niños y niñas que están en acogimiento residencial (en centros).

Acogimientos de urgencia-diagnóstico

La incorporación del niño/niña a la familia acogedora se realiza sin período previo de adaptación y por un tiempo muy determinado (de 6 meses a un año, como máximo), mientras se estudia la opción más estable para el menor.